¿A Jorge le falta un tornillo?

La “Ferretería de Jorge” era el mas antiguo de los “boliches” del barrio, atendida por el mismo Jorge que la había fundado hace ya veintilargos años. Aunque el nombre real, que aparecía en el cartel de toda la vida pero que casi nadie conocía, era “El tornillo que faltaba”, todos la conocían por el nombre del dueño. El mismo dueño que aún hoy se encontraba detrás del mostrador, al frente de un negocio tan caro a los habitantes del barrio como indiferente a los políticos de toda la vida, siempre encandilados por las grandes corporaciones. O acaso alguien podía negar seriamente que diez o quince ferreterías como la de Jorge daban igual o más trabajo que una lujosa sucursal bancaria?

Para ser precisos, y también justos, se trataba de algo más que de una ferretería. El empuje y perseverancia de su creador le habían permitido anexar un pequeño pero completo sector de herramientas, además de algunos accesorios eléctricos, todo lo cual hacía un comercio bastante completito, atendido por el propio Jorge y tres empleados. Jorge sentía un especial afecto por su negocio no sólo porque era su creación, sino porque le había permitido formar y mantener una familia, compuesta de su mujer Catalina y sus hijos Gabriel y Claudia. Además, le había dado la posibilidad de llegar a tener un departamentito propio para todos ellos aunque los vaivenes del país le habían impedido comprar el local de su negocio, en donde seguía alquilando gracias a su puntualidad en los pagos.

Un día, minutos antes de cerrar, llegó el empleado de confianza de su proveedor mas antiguo, le pagó y, ya con la persiana baja, Jorge se puso a charlar:

– Y… cómo anda la cosa?

– Mas o menos…el fin de semana murió mi suegro

– Uhhh, que macana, lo siento mucho, che

– Gracias…

– Qué le pasó?

– Un ACV, accidente cerebrovascular. De la nada. Sesenta y cinco años. Tipo joven…

– Cómo estará tu mujer…

– Destruída, imaginate. Y además del golpe, ahora tenemos por delante un problemón…el negocio

– Qué negocio?

– Mi suegro tenía un barcito y como buen gallego lo manejaba él solo. Tuvo tres hijos: mi cuñado, que no sirve ni para espiar y nunca se interesó por el boliche, mi cuñada, que se fue a España y ya hizo su vida allá, y mi mujer, que es odontóloga…

– Mmm

– Entre los tres no hacemos uno. Si es por mi mujer lo venden o de última lo cierran, pero tiene miedo que mi cuñado se quiera hacer el gran empresario y quiera seguirlo él y ahí se pudre todo. Pero mientras tanto hay que pagarle a los empleados, los proveedores, el alquiler, banco, impuestos…qué se yo. No quiero ni pensar…

– Claro, qué bolonqui! Muchas decisiones y encima entre varios

– Eso. Y yo no me puedo meter: no es mi familia…Si hubiera dejado algo más o menos ordenado, no le hubiera dejado semejante despelote a sus “amados” hijos…por cómo viene la mano, para mí pierden todo

– Uff

La que en otros tiempos hubiera sido una conversación mas o menos casual, terminó disparando un montón de emociones, temores y pensamientos en Jorge. Aunque siempre tuvo la sensación que algún día debía ocuparse de dejar las cosas en orden, aunque nunca tuvo del todo claro por qué, ni cuáles y cuán graves serían las consecuencias de no hacerlo. Pero ahora podía verlas claramente en la situación de esa familia. Definitivamente, no iba a dejarles “semejante despelote” a sus hijos. Sentía que la charla había sido muy positiva porque lo había decidido y le había dado claridad mental para actuar, pero curiosamente, experimentó una súbita urgencia para hacer algo que tuvo años para hacer, y sin ninguna complicación inminente por delante. Jorge se dio cuenta de que carecía de algo que tenían las grandes empresas y que definitivamente había que reconocerles: la planificación. La mayoría de los “bolicheros” como él abrían el negocio cada mañana y lo cerraban cada noche como si nada fuera a cambiar con el tiempo; como si el futuro no existiera. Claramente era un error, pero lo bueno era que estaba a tiempo de remediarlo poniendo manos a la obra, pero…cómo? De repente sintió una gran confusión: a dónde ir?, a quién consultar?, qué se hace en estos casos?… No muy convencido abrió la guía telefónica y llamó al primer abogado que leyó, como para no pensar demasiado…

– Estudio Trigolimpio, buenas tardes…

– Buenas tardes, señorita, quisiera tener una entrevista con el doctor por favor

– Cómo no! Desea adelantarme el tema?

– Cuestiones familiares, vio…es medio reservado

–  Ah, el doctor es penalista y no se dedica, pero puedo recomendarle a un colega especialista al que derivamos los casos, el Dr. Pericles. Si le parece bien, le paso los datos…

“Por dónde empiezo?”, “Cómo arranco?” pensaba Jorge en la sala de espera. “Ni siquiera sé exactamente que le voy a preguntar”, “No quedaré como un tonto?”, “Y si mejor me voy?”…

– Adelante por favor…

– S..si, cómo no, g..gracias

– Pericles, muchos gusto..el Sr…?

– Jorge, me llamo Jorge y me recomendaron del estudio del Dr. Trigolimpio

– Ah, un amigazo…, lástima que es penalista. Espero que no esté en situación de contratarlo, aunque es mejor que tenerlo en frente…

– No, lo mío es un tema familiar…

– Lo escucho…

– No sé muy bien por dónde empezar…en realidad ni siquiera sé muy bien que le voy a preguntar

– No se haga problema. Relájese, cuénteme libremente lo que le pasa y vemos sobre la marcha

– Bueno, mire, tengo un pequeño negocio, una ferretería de barrio, pero lo fundé hace casi treinta años y es el que me permitió fundar una familia y mantenerla hasta el día de hoy. Mi inquietud, por la que estoy acá hoy, es saber qué pasa con el negocio si yo paso a mejor vida, y de paso, ver como se pueden dejar las cosas lo más arregladas posibles. Me explico más o menos?

– Perfectamente…

– Me surgió la duda por una persona que me contaron que murió y los hijos estaban por pelearse por el negocio y odiaría que pase eso en mi familia.

– Clarito. Me parece muy bien que haya tomado la iniciativa; lamentablemente casi nadie se ocupa de planificar estas cosas. Estamos todos tratando de cubrirnos de crisis económicas que no sabemos si van a pasar, y curiosamente no nos cubrimos de lo único seguro en éste mundo: la muerte…y los impuesto, claro

– Siempre, je…

– Dígame, cómo está compuesta su familia?

– Mi mujer, un hijo de 16 años y una hija de 18 años

– Está casado con su mujer?

– Si, si, claro…legalmente

– Je…, está bien

– Perdón, no entendí, por qué sonríe?

– No, por nada importante, pero no puedo evitar sonreír con eso de “estoy casado legalmente”. Pareciera que no estar casado fuera ilegal. O que hubiera alguna forma de casarse “no” legalmente

– Ah, no lo pensé para nada…Bueno, Ud. también, no se enoje pero le da muchas vueltas a las palabras…

– Puede ser. Deformación profesional. Perdón. Volviendo a lo nuestro, cuál es su patrimonio?

– El negocio que le dije más un departamento más un autito

– El local del negocio es propio?

– No, alquilo

– Bien, entonces tenemos un departamento, un auto y un fondo de comercio, no?

– Claro

– Todo a nombre suyo?

– Si, si

– Bueno, ya me dijo cómo es su familia y cuál es su patrimonio, ahora falta lo más importante: qué es exactamente lo que Ud. quiere?

– Yo quisiera que si me pasa algo las cosas queden ordenadas

– Bien, qué significa “ordenadas” para Ud.?

– Ordenadas en general, pero lo que más me importa es el negocio, vio? Como le decía hoy, es la fuente de ingresos familiar y si se llegara a cortar toda mi familia se vería muy complicada. No quiero que mi muerte sea la muerte del negocio…

– Clarito. Tenemos que pensar en algún mecanismo que le dé continuidad comercial y jurídica a la ferretería

– Eeeeso. Ahí me va entendiendo. Que el negocio siga “vivo”. Sabe lo qué pasa, doctor, yo siento un gran cariño por mi boliche…lo quiero casi como a un hijo…

– Epa!

– Si, discúlpeme que le diga eso, pero son cosas que no puedo contar libremente. Imagínese. Si yo llego a decir esto en una reunión cualquiera soy un desalmado, un perverso materialista. Con mi familia, con mis amigos o con quien sea. “Cómo podés querer un negocio como a un hijo?”…Entiende lo que le digo?

– Perfectamente, pero no tenga miedo de decírmelo. En nuestro país la mayoría de las empresas son pequeñas o medianas y familiares y los sentimientos como los suyos son más comunes de lo que se puede imaginar

– Si? Bueno, me alegro. Muchas veces me he preguntado cómo nuestra sociedad puede ver con simpatía, y a veces incluso fomentar, el amor desbordante por un club de fútbol, una marca de coches, un cantante o un líder político, mientras condena ese mismo amor por un emprendimiento comercial que, en definitiva y por lo menos a mí, me permitió ser alguien en el mundo, algo que muchos no pueden decir de sus otros amores

– Qué lo parió! Muy buen argumento, eh! Por lo que veo, además de todas las cosas que hace el negocio por Ud., lo convierte en poeta

– Ja!

– Bueno, retomemos lo nuestro. Alguno de sus familiares trabaja con Ud. en el negocio?

– No, tengo mis tres empleados. Mi mujer es ama de casa y mis hijos estudian.

– Bien, empecemos con las preguntas difíciles: En su fuero íntimo, Ud. piensa que algún familiar suyo es más idóneo que el resto para manejar el negocio?

– La verdad es que hoy por hoy no lo tengo claro, pero tengo mis fichas puestas en mi hijo Gabriel. Ya quedamos que desde éste verano empieza a darme una mano las temporadas, como para ir metiéndose en la ferretería. Si quiere, llámeme machista, pero a Cata, mi mujer, no la puedo contar porque nunca tuvo experiencia comercial; es una buena compañera pero de números y papeles no entiende, además que lo último que haría es hacerla trabajar después de muerto…me mata de nuevo!

– Je! Y su hija?

– Claudita es una chica muy inteligente. Muy responsable además. Excelente estudiante y éste año termina la secundaria. Con el bocho que tiene puede estudiar cualquier cosa, así que mi idea es que no se meta en el negocio, que por otro lado nunca le interesó. No quisiera frustrarle sus proyectos de vida

– Y a Gabriel sí?

– Cómo?

– Perdón que me meta, pero lo que dijo sonó un poco feo. Con todo respeto, pareciera que quiere mantener a su hija entre algodones para que se realice en la vida, mientras que a su hijo lo manda a la trinchera sin saber bien todavía que va a querer hacer de su vida…menos mal que era machista!

– Y Ud. que sabe, doctor? Me va a decir a mí cómo actuar con mis hijos?

– No, no, no. Perdón de nuevo si lo ofendí, pero éste tipo de cuestionamientos son muy importantes porque si Ud. decide dejar algo por escrito es fundamental contemplar la mayor cantidad de variables posibles. No digo todas porque es imposible, pero sí las que se puedan. Por lo menos para que no lo puteen después que estiró la pata…

– Está bien, pero qué se yo que va a pasar? Y si mi hijo se casa con un millonario? O mi hija? O uno tiene cinco hijos y el otro ninguno? Cómo puedo saberlo?…Además, Ud. fue el que me preguntó quién consideraba mejor para el negocio y yo se lo dije

– Está bien, está bien, está bien. Tiene toda la razón. A veces me entusiasmo yo también y pierdo el rumbo. No podemos jugar a ser Dios y tratar de prever todo. Me disculpo de nuevo y, como Ud. dice, trabajemos sobre lo que tenemos…

– Bien

– Y lo que tenemos, y corríjame si me equivoco, es la decisión de que Gabriel siga dirigiendo el negocio luego de su muerte

– Exacto. Se puede hacer eso? Se puede dejar algo escrito?

– Vamos a ver si podemos a través de un testamento, pero…

– Cómo es eso?

– Después le explico bien, porque depende de otro tema que quiero encarar, y que está enganchado con lo que estamos hablando: cómo se reparte su patrimonio…

– Por qué, qué pasa?

– Porque la ley establece proporciones específicas para repartir las cosas entre los herederos y sólo se pueden modificar en un pequeña porcentaje…

– No importa! Perdón que lo interrumpa, pero que se divida cómo dice la ley, no quiero preferencias para nadie

– Está bien, pero espere un cachito. Escúcheme lo que le quiero decir y por qué esto es importante

– Perdón, lo escucho

– Cómo le decía, aunque por un lado la ley es rígida para modificar el reparto, además de que a Ud. no le interesa, lo que sí permite es dejar ordenado qué cosa le toca a cada uno, siempre que no se alteren las proporciones. Me sigue?

– Mas o menos. No entiendo bien a que quiere llegar

– A que la única forma de que Gabriel administre el negocio sería dejándoselo a él, poniendo por escrito que toda la parte que le toca se compute sobre el fondo de comercio, y aún así quizás no llegaría a ser dueño del total, dependiendo de cual sea su valor.

– Ahhh, creo que lo voy agarrando. Si lo entiendo, Ud. sugiere que él se cobre sobre todo el negocio y mi mujer e hijas sobre el departamento y el auto

– Claro, pero guarda que hay que ver los porcentajes, porque lamentablemente no todo es matemático en la vida

– Entiendo, entonces cómo es el tema de los porcentajes?

– Depende de cuando compró las cosas. Qué compró antes de casarse y qué después?

– El departamento y el auto los compré casados. El negocio lo tengo desde soltero

– Bueno, le toca la mitad del departamento y del auto a su mujer, en calidad de dueña, pero no de heredera…

– Cómo? Perdón que lo interrumpa, pero sólo se lleva la mitad? No hereda nada sobre mi parte?

– En este caso no. Cuando las cosas son gananciales, es decir, compradas durante el matrimonio, el viudo se queda con su mitad y la mitad del muerto va para los hijos. Cuando son propias, como en su negocio, se reparte por partes iguales los hijos y el viudo. En su caso, sería un tercio del boliche a cada uno de sus hijos y un tercio para su mujer

– Ahhh….bastante enredado…

– Por eso quería profundizar en esto y para tener un panorama más claro tendríamos que saber más o menos los valores

– La verdad no sé: el departamento podría averiguarlo con algún martillero, pero el negocio no tengo la más pálida idea. Ni siquiera sabría cómo empezar a calcularlo

– Está bien, no importa. Con los fondos de comercio es muy complicado y el valor depende de muchos factores que pueden cambiar de acá a que Ud. se muera. Para simplificar la cosa vayamos a la matemática: cuanto más valga el negocio, que es lo que se divide por partes iguales, más se va a acercar el patrimonio de sus hijos al de su mujer, y viceversa

– Claro. Matemática pura. De todos modos estimo que como están las propiedades hoy, el negocio debe valer bastante menos, aunque francamente no sabría como determinarlo

– Tiene algún colega de confianza?

– Si, dos. Con uno fuimos compañeros de pibes y nos largamos por nuestra cuenta casi juntos, cada uno en su barrio, y el otro es más joven, pero lo conocí hace casi diez años y es un muy buen tipo. Entre los tres nos cubrimos cuando andamos flojos de mercadería, y alguna que otra vez nos prestamos plata. Pero, por qué la pregunta?

– Porque se me ocurrió que se los podría designar para tasar el negocio llegado el caso

– Ah, está bien. En ellos confío ciegamente y seguro van a ayudar a mi familia.

– Perfecto. Entonces si le parece, podemos empezar a ordenar las cosas

– Si, métale nomás, que quiero acomodar un poco las ideas.

– Bien, primero lo primero. Todas estas vueltas que estamos dando es suponiendo que no haya acuerdo entre sus familiares, correcto?

– Correcto

– Lo que significa, dicho al revés, que si se ponen de acuerdo en una solución distinta a la suya, como que maneje el negocio su mujer o hija o contraten a alguien, no tiene que darle bolilla al testamento, me sigue?

– Claro…en ese caso perdí plata

– Exactamente! Y en estos temas es lo mejor que le puede pasar. Es como cuando uno se hace un chequeo médico y sale todo bien. Tiene esa extraña sensación de que perdió tiempo y plata, pero mejor así, no…?

– Es bravo, doctor, eh! Sabe venderse

– Je!…Son años…Volviendo a lo nuestro, me interesaba aclarar el punto porque en mi opinión no estaría de más ponerlo en el testamento para que su familia no sienta presión. La idea es que quede claro que el testamento sólo entra a jugar cuando el desacuerdo es insalvable…Si no es el caso y se acuerdan otra cosa, todos contentos…

– Todos contentos…

– Bueno, entonces tenemos que a falta de acuerdo Ud. establece que su hijo se cobre íntegramente sobre el negocio, estamos hasta ahí?

– Estamos

– Ahora tenemos que ver qué hacemos con las diferencias que queden. Seguramente no van a tener la suerte de que el valor del negocio sea equivalente justito a la parte que le toca…

– Seguro

-…con lo cual puede ocurrir que su hijo le quede debiendo a su mujer e hija o al revés, dependiendo del valor del negocio. Si queremos dejarles una solución por escrito, eso te tendríamos que dejarlo más o menos resuelto

– Y sí. En el caso de que mi hijo les quede debiendo no me preocupa tanto, porque podría pagarles en cuotas, pero si es al revés no se me ocurre cómo podrían pagarle mi mujer e hijas a mi hijo…

– Vamos por partes. Recuerde que no existe la solución perfecta, que no existe una fórmula para que todos conserven su parte, se salve el negocio, cobren enseguida y encima estén de acuerdo. Nuestra idea acá es evitar conflictos en lo posible y dejar una situación mucho mejor que la que quedaría sin testamento. En esa línea, y volviendo al caso concreto…

– Si, por favor

-…si a Ud. le parece podemos poner una directiva más o menos general mediante la cual establece que todos deberán buscar mecanismos de compensación que no resulten antieconómicos ni dificulten las posibilidades de pago voluntario, y en particular puede establecer el mecanismo de las cuotas

– Suena muy lindo, pero insisto con el caso de que mi hijo quede como acreedor. Cómo le pueden pagar mi mujer e hija?

– En el peor de los casos, no le pueden pagar y en el peor de los casos su hijo queda con un derecho a un porcentaje del departamento y en el peor de los casos lo reclama judicialmente y se pelean de por vida

-Ah, me deja retranquilo…

– Ahora piénselo así: aún en ese caso extremo que le acabo de sugerir, todos quedan en mejor posición que si no hacemos testamento. Su hijo se queda con la totalidad del negocio y con toda la libertad para manejarlo y su mujer e hijas, ante un eventual reclamo por la diferencia, deberán resignar una parte del departamento muy inferior a la que resignarían si la discusión fuera por todo. Dicho sea de paso, de esa manera salva la continuidad del negocio, que de otro modo entra en el conflicto general con grandes posibilidades de estallar, fundirse y agravar enormemente el problema para todos

– Si…es cierto

– Por otro lado, y perdón que interrumpa sus meditaciones, pensemos ahora en hipótesis más benignas, y en mi opinión, más factibles, ya que la anterior fue extrema. Bien podría ocurrir que su hijo, a pesar de quedar con un saldo a favor sobre el departamento, no lo reclame y se contente con el negocio, que implica una mayor fuente de ingreso. O al menos no lo reclame por un tiempo. Incluso otra posibilidad, que suena raro pero poniéndonos por un momento en legalistas puritanos, sería que su hijo les alquile su porcentaje del departamento a su madre e hija…

– Ajá

– En todo caso, la situación siempre va a ser mejor que sino hay ningún parámetro ni criterio para solucionar el problema

– Claro, eso que dice es importante. En definitiva, yo les estoy tirando pautas para solucionar las cosas si no se ponen de acuerdo, pero no tengo porque presumir lo peor

– Exacto. Y si me permite redondear la idea, debo decirle que si por alguna razón llegara a haber un conflicto más o menos grave en su familia, de ninguna manera eso podría ser imputable a Ud. y su testamento, ya que no está desplazando ni dando preferencia a nadie. Por otro lado, y como le decía hoy y perdón si soy reiterativo, es imposible evitar completamente los conflictos; sólo se puede reducir la posibilidad de que se produzcan y, llegado el caso, minimizar sus consecuencias

– Tiene razón. Me cierra. Nos demos más vueltas y si le parece puede ir preparando un borrador

– Con todo gusto, pero antes me gustaría comentar un último puntito

– Todavía hay más? Basta por favor! La cabeza me hace ruido. Qué falta ahora?

– Un temita más. Se le ocurrió pensar que quizás su familia decida vender el negocio?

– Qué? Por qué? Ni se me cruzó por la cabeza! Por que habrían de hacerlo?

– Por su reacción veo que dí en el clavo. Le explico la razón de mi pregunta: varias veces he visto en mi vida personas que se sentían condicionadas por la vida y los proyectos elegidos por sus padres. En el mundo comercial, concretamente, muchos chicos se sienten obligados a continuar el negocio del padre y muchas veces en perjuicio de sus propios proyectos. Personalmente creo que la presión, casi siempre en forma inconsciente y no muy manifiesta, que hace un padre para que un hijo siga determinada actividad es una de las principales causas de conflictos familiares. Y en el caso especial del padre ya fallecido, la cosa se agrava por la impotencia ante la imposibilidad de discutir el tema y la pesada carga que genera culpar a un muerto…

– Me va a volver loco! Por qué me dice todo esto?

– Porque, como dijo Ud. hoy al principio, le tiene un profundo cariño al negocio y seguramente eso ha sido mamado por su familia. En ese contexto, no le quepa duda que eso va a ser un factor de presión cuando su familia tenga que tomar una decisión y en ese momento, de acuerdo a mi experiencia, todos se van a poner a interpretar su voluntad. Eso es un clásico en nuestra actividad: interpretar la voluntad del muerto…como les conviene, por supuesto! Ahí aparecen el “papá no hubiera querido que vendamos el negocio” frente al “papá quería lo mejor para nosotros y hubiera aceptado que lo vendamos” y así…

– Y qué puedo hacer yo? Tengo que seguir resolviendo problemas después de muerto??? Falta que haya una dependencia de la AFIP en el cielo

– O en el infierno…

– Ahí tienen seguro

– Ja, ja, ja…muy bueno

– Pero, entonces, qué quiere que haga?

– Más que “hacer”, lo que tiene que decidir primero es que “siente”. Está de acuerdo en que su familia pueda vender libremente el negocio, sin que por ello sientan que lo traicionaron a Ud.?

– Y…sí. Confieso que la idea de que en ese local haya otro negocio o de que la gente del barrio compre en otra ferretería no me gusta nada, pero en definitiva es la vida de ellos. Igualmente, si entiendo bien Ud. está sugiriendo que les dé una especie de “permiso”?

– Podríamos llamarlo así

– Pero es necesario legalmente?

– No, pero…“pero lo que mata es el pero” me dijeron alguna vez. Si Ud. pusiera por escrito ese “permiso” como lo llama, elimina una eventual discusión sobre la venta del negocio en base a su supuesta voluntad. Eso no significa que elimina completamente la posibilidad de discusión, pero sí el principal motivo de discordia. Podrán seguir discutiendo si venden o no, pero en base a argumentos propios y concretos: porque el negocio anda bien o anda mal, etc., pero no “porque es lo que hubiera querido papá”

– Ajá

– Y al suprimir el principal motivo de discusión suprime grandes posibilidades de conflicto y con eso está mas cerca de que haya un acuerdo

– Bien…bien…cierra…Qué de vueltas, eh! Le puedo hacer una pregunta medio personal?

– Esta noche estoy ocupado

– Je…

– Lo escucho

– Ud. podría haberme convencido con mucho menos, por qué se ocupó tanto de mi familia?

– Porque me encanta lo que hago y me interesa la gente. Además quería que no sienta que perdía plata

– Me va a hacer llorar, doctor…

– Le digo la verdad?

– A ver…

– Quería seducirlo del todo para que le cuente a sus dos colegas ferreteros así puedo enganchar dos testamentos más

– Ahora sí. Ahí me cerró. Por un momento me asusté y pensé que me había tocado un abogado sentimental

– No me ofenda por favor!

– Ja! Bueno, doc, y disculpe la confianza, pero cuando tendrá el borrador?

– Deme una semanita, lo llamo y vemos como va quedando

– Y después, cuando esté listo, cómo sigue la cosa?

– Lo ideal es hacer un testamento ante un escribano, ya que su intervención no sólo quita cualquier tipo de duda, sino que luego se inscribe en un Registro de Testamentos y como el día que hagan su sucesión hay un paso obligado en el proceso que es averiguar si hay testamento en ese registro, no hay posibilidad de que no se enteren. Ah, además se firma ante tres testigos, así que vaya pensando en tres personas porque me va a tener qué pasar los datos. Esta es la forma más segura de hacer un testamento, y por supuesto, la más cara

– Y cuáles son las otras formas, porque para Ud. es un dato menor pero la plata es mía…

– Está bien. Otra forma es redactar el testamento en una hoja cualquiera, firmarlo, colocarlo en un sobre y entregárselo a un escribano en presencia de cinco testigos, para ser abierto a su fallecimiento; es un poco más barata, porque el escribano algo le va a cobrar, pero no se inscribe en ningún registro y existe alguna posibilidad de que se pase por alto en la sucesión. Y la última forma es la más simple y completamente gratis…

– Hubiéramos empezado por ahí…cómo es?

– Redacta su testamento con fecha y firma, íntegramente con su puño y letra porque si no es nulo, y lo guarda en algún lado personal y le dice a alguna persona para que lo ubique después de su muerte, o directamente se lo dá a algún amigo. La contra de esta forma es la posibilidad de que se pierda o se destruya; y aún cuando eso no ocurra, es mucho más discutible que un testamento hecho en escritura pública. Si quiere mi consejo en todo esto, considerando que yo le voy a cobrar lo mismo cualquiera sea la forma que elija, la única diferencia es el costo del escribano, que en mi opinión vale la pena pagar por la seguridad jurídica que significa

– Está bien. Vaya pidiéndole presupuesto a su escribano y pregúntele si me da facilidades, que de acuerdo a eso le confirmo. Por su lado, espero el llamado por el borrador, le parece?

– Perfecto. La semana que viene lo llamo

– Ok, doctor, nos vemos

Fui así que Jorge se retiró, con la cabeza “haciéndole ruido”, como había dicho. Se le atolondraban los pensamientos y tenía una extraña sensación con sus emociones. Si de por sí es muy molesto tener alborotada la mente o el corazón, él sentía que tenía un torbellino en los dos. No lograba tener la certeza definitiva de haber hecho lo correcto, pero sentía la seguridad de que después de esta charla nunca iba a tener esa certidumbre. Casi casi, que la única forma de tener esa certeza era ser un ignorante o no importarle nada, pero a él su familia le importaba y desde ahora ya no podía considerarse tan ignorante. No sería abogado pero con lo que había aprendido ya no podía desentenderse del tema. La conversación le había dejado un montón de interrogantes: era necesario decidir ahora quien podía conducir la ferretería? Se habría concentrado mucho en su negocio y habría olvidado prestar más atención a las vocaciones de sus hijos? Y si vendiera el negocio en vida, él que sabía cómo defenderlo y conocía el ambiente, para sacarle más provecho y evitar que los hijos se perjudicaran en el futuro? Pero en ese caso, luego que haría? Toda su vida adulta había sido la ferretería y todavía era joven. No estaría “enroscándose” demasiado? Después de todo, las intrigas se las había “inoculado” Pericles y quién era él para meterse en su vida, por más profesional que fuera? Después de todo, el abogado vivía de eso y quería convencerlo para conseguir el trabajo. Además, el tipo era muy simpático y parecía saber del tema pero cómo podía corroborarlo? Y si era una treta? Y si jugaba el papel de tipo entrador para inducir a uno a hacer un testamento y ganar dinero? Pero…y si no? Y si en algunas cosas tenía razón? Después de todo, la conversación había sido franca y abierta, no le había pedido adelanto y las conclusiones habían sido entre los dos. Había habido un “ida y vuelta”. Eso era había que reconocerlo: no respondía al viejo estereotipo de abogado del tipo “quédese callado y escuche que el que sabe soy yo”. De todos modos, éstos tipos son tan “bichos”…quizás era una nueva forma de “engrupir” a la gente. Habrán cambiado el abogado “sabelotodo” por el “macanudo”?…vaya uno a saber. En todo caso, había tiempo hasta ver como había quedado el borrador.

– Como le va doctor?

– Cómo anda Jorge, todo bien?

– Si, aquí andamos, viendo cómo quedó la cosa

– Muy bien, aquí tiene el texto. Léalo tranquilo y le corregimos lo que quiera. Le aclaro que está escrito en tercera persona porque firma el escribano como si lo hubiera redactado él. Además omití el encabezamiento, con los datos suyos, de los testigos, la ciudad, la fecha, etc. Hechas las aclaraciones, lo dejo leer

– Gracias. A ver…

“Que en pleno uso de sus facultades mentales (Ud.) manifiesta lo siguiente:

PRIMERO: Que realiza el presente testamento para ser aplicado sólo en el caso de que exista imposibilidad de acuerdo entre su mujer Catalina y sus hijos Gabriel y Claudia respecto a la adjudicación de los bienes que componen el acervo sucesorio y a la continuidad jurídica del fondo de comercio “El tornillo que faltaba”, debiendo aplicarse sus cláusulas solamente en dicho supuesto

SEGUNDO: Que es su voluntad que las personas nombradas arriben a un acuerdo, cualquiera sea las características del mismo, incluyendo la posibilidad de vender el fondo de comercio mencionado. Respecto a éste punto, manifiesta (Ud.) que el cariño que tuviera en vida por el negocio citado de ningún modo debe constituír un obstáculo o una presión en ningún sentido sobre sus herederos, siendo firme intención y profundo deseo del deponente que cada uno de sus herederos haga su vida sin sentir obligación alguna para con el fondo de comercio. Por ello, la venta de dicho fondo en ningún caso significará una ofensa a la memoria o los deseos del deponente.

TERCERO: Para el único caso en que exista total imposibilidad de acuerdo entre los herederos citados, dispone que la parte que le corresponda a su hijo Gabriel se compute íntegramente sobre el fondo de comercio, debiendo interpretarse la presente cláusula en el sentido de que su hijo pueda administrar completa y libremente dicho fondo de comercio, a fin de evitar cuestionamientos que pongan en riesgo su continuidad jurídica y comercial.

CUARTO: Para el caso de que, como consecuencia de la adjudicación de la cláusula anterior, existan diferencias económicas a favor de su mujer e hija o de su hijo, expresa su voluntad de que las partes encuentren mecanismos de compensación que no resulten antieconómicos ni dificulten las posibilidades de pago voluntario. Especialmente, expresa su voluntad de que las partes negocien las diferencias evitando acciones judiciales de cualquier naturaleza sobre el inmueble o sobre el fondo de comercio.

En caso de resultar un saldo a favor de Catalina y Claudia, de no resultar posible el pago del mismo al contado y de no existir acuerdo al respecto, las mencionadas deberán aceptar que Gabriel les abone dicho saldo en cuotas mensuales que no perturben el normal giro comercial del establecimiento.

En caso de resultar un saldo a favor de Gabriel y de no resultar posible el pago del mismo al contado y de no existir acuerdo al respecto, el mencionado deberá aceptar que Catalina y Claudia le abonen dicho saldo en cuotas mensuales que no afecten la estabilidad habitacional de su esposa ni eventualmente los estudios de su hija Claudia

QUINTO: Para la tasación del fondo de comercio en virtud de lo dispuesto por la cláusula tercera, designa a los Sres. Carlos Pérez y Juan García, por ser ambos amigos y colegas del deponente, conocedores del rubro y merecedores de su mayor confianza.”

-…en líneas generales está bien…tengo un par de preguntas…

– Las que quiera

– La cláusula cuarta, en la que les impongo el pago de cuotas, no es un poco rara? Tiene valor jurídico?

– Si y si. Sí es rara y sí tiene valor jurídico. En Derecho hay un principio universal que dice “quien puede lo más puede lo menos”; por ejemplo, el que puede vender “con más razón” puede alquilar, se entiende?

– Clarito, pero acá cómo juega?

– En este caso Ud. hubiera podido dejarles por testamento un parte adicional a cualquiera de sus herederos, lo que hubiera significado, como contracara, imponerle a los demás la pérdida de una parte, me sigue?

– Si…

– …con lo cual, si Ud. puede imponerle a un heredero que reciba ochenta en lugar de cien, con más razón puede imponerle que reciba ochenta y veinte en cuotas

– Ahhh…bien

– Si bien en éste caso no sabemos los porcentajes exactos, el margen de discusión que pudiera haber es muy menor

– Perfecto. Aclarada una. Otra: en la misma cláusula cuarta, en la parte que dice que no se debe afectar la  “estabilidad habitacional” de mi mujer, no es medio confuso? A ver si después le dicen que la estabilidad está garantizada en otro departamento más chico? Mi idea es que se quede en el mismo

– Ah, está bien. Tiene razón. Vio cómo enseguida empieza a jugar con las palabras Ud. también?

– En serio, eh…no me reconozco

– Pero está muy bien. Entonces cambiamos y dónde dice “que no afecten la estabilidad habitacional de su esposa” ponemos “que no impidan a su esposa continuar viviendo en el departamento mencionado”, le parece?

– Perfecto

– Algo más?

– Una última, si no le molesta…

– Para nada hombre, las que quiera. Es su patrimonio y su familia…

– Una pavadita, pero en la última cláusula, en la que designo a mis colegas para la tasación, no es mejor aclarar que es para el caso de falta de acuerdo? Porque quizás lo tasan entre ellos o conocen otra persona y se arreglan, no?

– Está bien. No hay problema. Lo agregamos entonces y quedaría: “Para la tasación del fondo de comercio en virtud de lo dispuesto por la cláusula tercera, “a falta de acuerdo entre sus herederos”, designa a…”

– Perfecto. Me puedo sacar una última duda?

– Cómo no?

– Dos en realidad, muy tontas, casi de estilo, pero no es un texto poco técnico? Noté que se repite la palabra “herederos” y no vi ningún artículo ni ningún latinazgo…me parece raro, no se lo tome a mal

– No, para nada. En realidad, como dijo Ud. son cuestiones de estilo, pero en Derecho lo importante es lo que se dice y con qué palabras se lo dice, para evitar confusiones a la hora de interpretarlo. Por eso la precisión desplaza la estética y si hay que poner la misma palabra tres veces en un renglón se hace. No vaya a ser cosa que por buscar sinónimos para escribir lindo le erramos y después terminamos discutiendo en un juicio. Por eso en los contratos de alquiler se usa permanentemente las palabras “locador” y “locatario” sin ningún problema. Por otro lado, mientras los sinónimos sean exactos, no hay problemas, y ya que estoy con el ejemplo del contrato de alquiler, si Ud. pone “inquilino” en lugar de “locatario” o “garante” en lugar de “fiador” es exactamente lo mismo…

– Entiendo…

– ..y no es necesario poner los números de artículos; a veces lo hacemos para abreviar el texto, porque con un número expresamos el concepto, pero no es obligatorio. Ya que estamos con esto, le cuento una novedad?

– A ver…

– Los latinazgos se usan cada vez menos. Es una creencia de la gente, pero en los contratos y escritos privados casi no existen más y en los escritos judiciales los abogados los usamos cada vez menos. A algunos abogados de la vieja escuela no les gusta, pero en mi opinión, las redacciones jurídicas pueden ser mucho menos técnicas sin perder su significado jurídico, pero…como dijo Ud….cuestión de estilos

– Muy bien…bueno doctor, le dejo los datos de los testigos, combine con el escribano y nos vemos, le parece?

– Bárbaro…nos vemos entonces

Y se fue Jorge, pero esta vez la cabeza no le hacía tanto ruido. Y en todo caso, era un ruido más apacible. El de haberse ocupado de lo verdaderamente importante y sentir que había resuelto un aspecto clave de su vida y de sus seres queridos. Sabía que su familia no le fallaría y llegaría a un acuerdo. Y el testamento no sería necesario y lo peor que podía pasar era que se desorienten un poco “Por qué se la habrá dado a papá hace todo este lío?” “Qué enroscado!” pensarían y Jorge esbozaba una sonrisa. Sabía que “enroscado” o no, se había ocupado de los suyos y ellos lo entenderían. Además, cuando leyeran los mecanismos que puso en caso de desacuerdo seguramente apreciarían la ecuanimidad que tuvo y coincidirían en que no perjudicó a nadie. Y cuando leyeran el “permiso” para vender…ja! Los haría emocionar después de muerto. “Qué grande papi!” “Cómo pensó en nosotros!” “Que gesto hermoso”. Se sentía un poco soberbio por disfrutar de antemano, pero sentía que haber hecho lo correcto le daba derecho a disfrutar un poco de su egoísmo.Y también de recurrir a su memoria selectiva para olvidar que ese gesto en realidad había sido idea del abogado…Detalles. La historia simplifica! Y ya que estaba chapoteando en el barro de su narcisismo, se puso a pensar cuanto mejor esposo y padre había sido que la mayoría de sus conocidos, ninguno de los cuales había dejado las cosas ordenadas como él. Y pensar que todo gracias a una conversación casual. Y pensar que antes no sabía nada de todo esto. Y de alguna manera, no podía dejar de reconocer que cuando no sabía era un poco más feliz, pero esos tiempos ya no volverían. “Yo pensaba que la ignorancia esclavizaba y quedé preso del conocimiento” reflexionó, casi filosofando consigo mismo, tras lo cual sonrío y se preguntó si no le faltaría un tornillo. Justo a él….

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8 comentarios to “¿A Jorge le falta un tornillo?”

  1. Valentin Grippaldi Says:

    Estimado Ramiro, me gusto tu nota, podria agregar q hoy en su mayoria, si
    bien siguen trabajando como bolicheros, por dentro los negocios chicos estan
    bastante bien organizados, yo q toda mi vida fui viajante ( 35 años ) he cono-
    cido muchos, algunos hasta cuando pasaron a manejarlos sus hijos y te digo
    que con la tecnologia de hoy, mas los comentarios obvios que los viajantes le
    hacemos de lo que hacen los clientes grandes, el mismo se organiza, en lo que se refiere a dejar bienes y de que forma, te sorprenderias de las cosas que hacen y todas bien, por ultimo te diria que son pocos los que terminan en un dialogo de las caracteristicas que vos comentas.
    Abrazo.
    Valentin.

  2. Rubén Berrueco Says:

    Hola Ramiro:
    En este cuento jurídico, o realidad jurídica en forma de cuento, en el cual con simpleza, explicás perfectamente cada una de las posibilidad de conflicto y de como llevarlas por el mejor camino, y sobre todo por el mas corto, de las relaciones humanas. Yo doy fe, de que escuché estas mismas palabras personalmente en tu estudio, en vivo y en directo. entré confundido y temeroso y 20 minutos despues sali con alegría en mi corazón. Todo el peso de mi responsabilidad a futuro, quedó en tu estudio y me fui tranquilo a lo de Jorge, a buscar el tornillo que me faltaba. Cálido apretón de manos. Rubén.

  3. GABRIEL Says:

    Interesante, el dialogo me parecion un poco largo y al final muy técnico, pero ya que lo analizas tiene su razón de ser de acuerdo al ejemplo que nos compartes.

    Si debiera definirlo diria “original y educativo”

    Muy bien, realmente entendí todo el proceso para elaborar el testamento y la importancia del mismo.

    Saludos desde México…

  4. marcelo Says:

    muy bueno el cuento, me gusto q ademas de explicar derecho explica cosas de la vida que no tenemos en cuenta
    si escribis asi estas para un libro, por lo menos yo lo compro, ja
    felicitaciones y segui con tus buenas ideas
    marcelo

  5. susana Says:

    Muy bueno e instructivo como siempre,coincido con Jorge,hay que tratar de dejar ordenadas las cosas para evitar problemas cuando uno no este,un saludo afectuoso,Susana

  6. Nelida Ester Resiak Says:

    ¿Un cuento? Yo diría una clase magistral Dr. Eso de : “la precisión desplaza la estética”…muy bueno para los documentos…ja…ja…Para el ejercicio literario “ni ahi”…Me encantó. Es una buena manera de “despertar conciencia” y de paso cañazo…Ud me entiende ¿no?…ja…ja… Lo saludo con todo afecto y lo sigo en la T:V:

  7. Nelida Ester Resiak Says:

    Entiendo…En serio . Me parece de todas formas muy instructivo y nos hace dar cuenta de situaciones impensadas que suelen ocurrir con demasiada frecuencia y generar conflictos a veces insalvables dentro de las familias. Para tener en cuenta.

  8. Gabriel Says:

    Muy bueno, tanto que me hizo emocionar. Lo felicito.

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