¿Cuál es mi parte?

Esta pregunta surge con frecuencia cuando una persona muere y hay que determinar cómo se reparte su patrimonio.

Incluso, de acuerdo a mi experiencia, la pregunta suele surgir mucho antes de  la muerte, y muchas veces sin que el fulano en cuestión, todavía vivo, esté enterado.

Este es quizás uno de los temas que más interés y polémica genera en la gente, más aún con las nuevas estructuras familiares que estamos teniendo.

Vamos a explicar lo más simplemente posible un tema que da para mucho, y al que en el futuro dedicaremos varios artículos.

Dos cuestiones son importantes para saber como se divide el patrimonio de un muerto: los parientes que tenía al momento de morir y la clase de patrimonio que tenía.

Cuando hablo de la “clase” de patrimonio me refiero a los gananciales o los propios. Son gananciales los comprados durante el matrimonio y son propios los comprados fuera del matrimonio (antes, siendo soltero, o después de un divorcio y antes de un segundo matrimonio) o los recibidos gratuitamente (por herencia, testamento o donación) en cualquier momento, incluso durante el matrimonio.

Las dos clases se reparten de distinta manera.

De los gananciales, el viudo recibe la mitad, pero en su calidad de dueño y no de heredero. Si hay hijos, la otra mitad se reparte exclusivamente entre ellos, y al viudo no le corresponde nada: es decir, no es heredero de los bienes gananciales.

Los bienes propios se reparten en partes iguales entre viudo e hijos.

Por ejemplo, si una persona muere y deja dos propiedades de cien pesos cada una, pero una  propia y otra ganancial, se reparten así: la ganancial, cincuenta pesos para el viudo (la mitad) y cincuenta pesos para los hijos (si son dos, veinticinco cada uno); la propia, treinta y tres pesos (un tercio) para cada uno si hay dos hijos (un tercio para cada hijo y otro para el viudo); si hubiera tres hijos, serían veinticinco pesos (un cuarto) para cada uno (un cuarto para cada hijo y otro para el viudo).

Si el fallecido no tenía hijos el reparto cambia: la mitad de la propiedad ganancial sigue yendo para el viudo, pero en éste caso además hereda la mitad de la otra mitad, y el resto le corresponde al o los padres.

La propiedad propia se reparte por mitades entre el viudo y el o los padres.

Con el mismo ejemplo numérico de antes, si la propiedad ganancial es de cien pesos, al viudo le corresponde un total de setenta y cinco pesos, cincuenta como dueño y veinticinco como heredero, y a los padres los restantes veinticinco.

Si la propiedad propia también vale cien pesos, corresponden cincuenta para el viudo y cincuenta para el o los padres.

Si el muerto no tenía ni hijos ni padres, el viudo hereda todos los bienes, gananciales y propios.

Los hermanos del muerto sólo pueden heredar si no tenía hijos ni padres ni esposo.

Algo muy importante, que ya conté en el anterior artículo sobre concubinato, es que el concubino nunca hereda. No importa acá la cantidad de años que estuvieron juntos ni si tuvieron hijos en común o no. Repito, la pareja no casada no hereda en ningún caso.

Tengo que completar éste primer artículo sobre el tema contándoles que la ley argentina, desgraciadamente, es tremendamente intervencionista y no permite que una persona decida libremente que hacer con su patrimonio después de su muerte (como vemos en las películas yanquis).

Con la supuesta intención de “proteger” (la misma razón que siempre se invoca para que el Estado se meta en nuestros asuntos, generalmente logrando exactamente lo contario), la ley establece herederos “forzosos”, que se llaman así porque “forzosamente” reciben una parte del patrimonio del muerto.

En otras palabras, tienen una proporción garantizada por ley y no pueden ser desplazados.

Más adelante les voy a contar cuales son esas proporciones y cuáles son las que pueden destinarse libremente a otras personas o instituciones, y de qué manera.

Espero que hayan disfrutado de ésta introducción a un tema tan apasionante y que en algún momento, por uno u otro lado, nos termina tocando a todos.

Hasta la próxima…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: