Qué “cuernos” significa ser “destituyente” o “golpista”?

Hoy nuestra presidenta habló por cadena nacional y se refirió, una vez más, a un supuesto clima “destituyente” de algunos sectores del país.

Como esa palabra, junto a la de “golpista”, ha sido tan utilizada por tantos gobiernos, me pareció necesario encuadrar el tema en un contexto democrático que parece haberse perdido.

Si bien nuestra presidenta ha demostrado con creces su falta de respeto a la opinión ajena, para ser justos hay que decir que no es éste el primer gobierno que recurre al mecanismo fácil, descalificador y antidemocrático de censurar a los demás acusándolos de golpistas.

El inventor de ese mecanismo fue Alfonsín, quien después de su muerte parece casi un segundo San Martín, pero que tuvo el más impresionante dominio sobre los medios de comunicación, con todos los canales de televisión estatales, casi sin radios privadas, sin cable y sin Internet, y así y todo echó a cuanto comunicador se le oponía, no sin antes tildarlo de “desestabilizador” (si se leen los diarios de la época esa palabra, debilidad del ex presidente, se repite más que hoy la de golpista o destituyente).

Lo mismo hacía con la oposición o casi cualquiera que lo enfrentara.

Luego vino Menem, con sus intentos de acallar la prensa y acosando judicialmente (con una Justicia adicta) a sus más fuertes opositores.

El indescriptible De la Rúa decía absurdamente que lo querían destituír “tinellizando” la política.

Y ahora los Kirchner, que acusan de destituyente a casi cualquiera, mientras le piden la renuncia al vicepresidente (no entiendo como si alguien quiere bajar al presidente es golpista, pero si quiere bajar al vice no).

Lo cierto aquí es que ni la dirigencia política ni muchos de los ciudadanos de a pie han comprendido cabalmente una de las reglas políticas de oro en democracia: cualquier funcionario público, en especial el presidente, se tiene que “bancar” todo lo que digan de él (o ella en nuestro caso).

Hace pocos días el principal dirigente opositor español le exigió públicamente al presidente Rodríguez Zapatero que renuncie. El gobierno del mismo presidente enfrentó muchas decisiones judiciales contrarias cuando quiso imponer el matrimonio gay y legalizar el aborto, entre otras medidas.

En España nunca se habló de “golpistas” o “destituyentes”.

Cada tanto algún dirigente italiano le pide la renuncia a Berlusconi, que por su lado hizo lo mismo antes de asumir cada vez que le tocó. Mucha gente ha ido a la Justicia contra sus medidas anti inmigrantes y el mismo Berlusconi, cuando era oposición, inició acciones judiciales para parar la venta de la principal empresa estatal italiana (y de hecho, la paró).

En Italia nunca se habló de “golpistas” o “destituyentes”.

A Bush medio país le pidió la renuncia, incluyendo altos legisladores, periodistas importantes y demás personajes influyentes. Enfrentó innumerables acciones judiciales contra decisiones relacionadas a la guerra de Irak, a los derechos civiles, a la construcción de un muro en la frontera con México, a la privatización de las jubilaciones (que allá son estatales), a la investigación con células madres, etc. Muchas de esas decisiones judiciales lo obligaron a modificar sus planes o directamente desecharlos.

En Estados Unidos nunca se habló de “golpistas” o “destituyentes”.

Vamos a decirlo al revés: ser golpista es derrocar (o intentar derrocar) a un gobierno democrático, lo que implica tomar las armas, alzarse contra las instituciones y desalojar violentamente del poder a los que legítimamente lo tienen.

Cualquier otra cosa no es ser golpista: ni criticar, ni pedir renuncias, ni ir a la Justicia, ni dominar el Congreso.

No perdamos el norte, más allá de nuestras ideologías.

No sólo no es cierto que la democracia (o la “gobernabilidad”) está en peligro porque hay opositores del gobierno que van a la Justicia contra algunos de sus actos o los critican con ferocidad o tienen la mayoría en el parlamento o piden la renuncia de algún funcionario, sino que es exactamente al revés.

El día que un gobierno tenga la certeza de que nadie le va a discutir judicialmente sus decisiones, que nadie le va a sacar la mayoría en el Congreso, que nadie le va a pedir ninguna renuncia…ese día la democracia estará en riesgo.

Y ese día podremos hablar de “golpistas”

Hasta la próxima…

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Una respuesta to “Qué “cuernos” significa ser “destituyente” o “golpista”?”

  1. Fabio Claus Says:

    buscaba una respuesta sobre golpista y la verdad que mas claro no puede ser

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