Acerca del conflicto del Banco Central.

Fernando y Mariana me enviaron comentarios sugiriéndome que escriba algo sobre todo lo que pasó alrededor del BCRA (Banco Central de la República Argentina).

Voy a encarar el tema haciendo un par de salvedades. Primero, que con la velocidad de los acontecimientos en nuestro país, ya parece un tema “viejo”. Segundo, es un tema con muchas variantes, razón por la cual trataré sólo algunas.

Allá vamos

Para empezar, hay que aclarar que el BCRA supuestamente es independiente y autónomo del Poder Ejecutivo, es decir, del presidente de la nación. Su función, según la ley que lo regula (24.144) es “preservar el valor de la moneda”, estando autorizado para “la regulación de la cantidad de dinero y de crédito en la economía y el dictado de normas en materia monetaria, financiera y cambiaria…”.

La discusión de fondo, y la que realmente importa en mi opinión, entre la Presidenta Cristina Fernández y el ex Presidente del BCRA Martín Redrado (más la oposición) es sobre la conveniencia o no de que exista la autonomía e independencia de la que hablamos.

Los que están a favor de esa autonomía argumentan que de esa manera se evita que el gobierno de turno emita dinero indiscriminadamente, entre otros riesgos, además de aislar y preservar el manejo del dinero de decisiones políticas que obedezcan a razones no muy técnicas, como financiar el clientelismo, un gasto público excesivo, “tapar” el déficit, “apretar” gobernadores, “patear para adelante” deuda estatal, etc.

Si esto fuera cierto, Alfonsín no hubiera podido emitir tanta plata y Menem no hubiera podido implementar la convertibilidad tan fácil.

Los que están en contra, o tuvieron que estar en contra con esta crisis, dicen que un gobierno legítimamente elegido no puede depender de un organismo y un directorio no integrado por personas no electas, y dicen que es un absurdo generar políticas públicas en general si dependen de lo que diga el BCRA sobre todo lo relacionado con la cantidad de plata, el valor del dólar, los créditos, etc.

Por mi parte, confieso no tener una postura contundente a favor o en contra, aunque si miro a los países o regiones serios y estables (EE.UU., Europa y Japón), todos tienen un equivalente a nuestro BCRA mientras que en los países no serios (China, los árabes, los africanos, los latinos) todo depende directa y absolutamente del gobierno.

De todos modos, aún los que están a favor de la autonomía sostienen que el BCRA debe tener diálogo permanente con el gobierno de turno para coordinar tareas, lo que en mi opinión es un laberinto dialéctico: es independiente o no es independiente.

(Piensen por ejemplo en la Justicia: todos estamos de acuerdo en que debe ser independiente, pero a nadie se le ocurriría sostener que debe “actuar coordinadamente” con el gobierno. Simplemente es independiente y punto).

De todos modos, creo que el accionar de la Presidenta al echar al ex presidente el BCRA fue completamente ilegal, ya que la ley que mencioné antes exige que para echarlo previamente exista un consejo de una comisión del Congreso.

Pero también creo que está muy equivocada la oposición al coincidir con el gobierno en que ese consejo no es vinculante, cuando se debe interpretar jurídicamente que sí lo es.

Ello porque la propia ley dice textualmente que “En la formulación y ejecución de la política monetaria y financiera el Banco no estará sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo nacional”.

Es obvio que si se interpreta que el presidente de la nación puede echar por decreto unilateralmente al presidente o cualquier miembro del BCRA, entonces las políticas que decidan ellos estarán sujetos a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo nacional, contrariamente a lo que dice la ley, y por la evidente razón de que se juegan sus cargos.

En este contexto hay que incluír la discusión sobre el uso de las reservas, que en mi opinión es completamente menor, ya que el verdadero debate debe ser más conceptual e ir más allá de la plata que tenemos, la plata que pedimos y la plata que pagamos.

Lo importante es el destino de la plata; si la usamos para producir o no.

Es sabido que la enorme mayoría de la plata pública se gasta en burocracia, en obras públicas (que suenan lindo pero siempre traen corrupción y negligencia) y clientelismo, todo ello en lugar de generar reglas de juego claras para que el sector privado se desarrolle, reduciendo la elefantiásica presencia estatal, y así la también elefantiásica deuda pública.

Y de paso, prescindiendo de las nada elefantiásicas discusiones como la de la novela del BCRA.

Prometo para la siguiente un tema menos árido.

Hasta la próxima…

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Una respuesta to “Acerca del conflicto del Banco Central.”

  1. fernando Says:

    gracias por aclarar un poco las cosas, los medios dicen tantas cosas (demasiadas mentiras) que es imposible tener una idea objetiva sobre el tema.

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